El Bajío, cerca de San Miguel el Grande. El Bajío fue una rica región minera, muy valorada por el gobierno virreinal de la Nueva España, lo cual hizo que sus territorios se extendieran hacia la región norte del virreino; un impulso muy gran llevado a cabo por las autoridades virreinales y por las particulares, lo cual hizo acrecentar la fortuna de toda Nueva España.
Los jesuitas llegaron a la península de Baja California en los últimos años del siglo XVII y durante el XVIII establecieron varias misiones:la primera de ellas, la de Loreto, fue fundada por el padre Juan María de Salvatierra, y a partir de allí se fundaron otras diecisiete a lo largo de la península, desde San Felipe, en el norte, hasta San José del Cabo, en el extremo sur.
El desarrollo económico y social en el siglo XVIII produjo beneficios para algunos sectores de la sociedad, mientras que para otros no produjo sino desventajas.
La agricultura se convirtió en una actividad ya más comercial, dirigida según criterios económico-racionales. Los labradores pobres se encontraron en un aprieto cuando la tierra fue repartida paulatinamente. Los campesinos sin tierra se vieron forzados a ganarse la vida con otro tipo de actividad.
la mayoría de la población mundial estará viviendo en las ciudades y el número de residentes urbanos de países en desarrollo se duplicará, aumentando en más de dos mil millones de habitantes. Esta dramática migración desde las áreas rurales hacia las urbanas no tiene precedentes y conlleva grandes oportunidades y desafíos.
América Latina y el Caribe están entre las áreas con una de las tasas de urbanización más altas del planeta. Las Naciones Unidas prevén que en 2020 el porcentaje de su población que habitará en áreas urbanas superará el de la población residente en países desarrollados (donde la mayoría de la población tiene una alta tasa de ingreso per capita) haciendo de ésta, la región más urbanizada del planeta.
El término Neoclasicismo surgió en el siglo XVIII para denominar de forma peyorativa al movimiento estético que venía a reflejar en las artes los principios intelectuales de la Ilustración, que desde mediados del siglo XVIII se venían produciendo en la filosofía, y que consecuentemente se habían transmitido a todos los ámbitos de la cultura. Sin embargo después de la caída de Napoleón los artistas no tardaron en cambiar sus ideas hacia el Romanticismo y el Neoclasicismo fue abandonado.
Con el deseo de recuperar las huellas del pasado se pusieron en marcha expediciones para conocer las obras antiguas en sus lugares de origen. La que en 1749 emprendió desde Francia el arquitecto Jacques-Germain Soufflot, dio lugar a la publicación en 1754 de las Observations sur les antiquités de la ville d'Herculaneum, una referencia imprescindible para la formación de los artistas neoclásicos franceses. En Inglaterra la Society of Dilettanti (Sociedad de Amateurs) subvencionó campañas arqueológicas para conocer las ruinas griegas y romanas. De estas expediciones nacieron libros como las Antigüedades de Herculano (1757-1792) financiada por el Rey de Nápoles (luego Carlos III de España), que sirvieron de fuente de inspiración para los artistas de esta época.
Como estilo artístico el barroco surgió a principios del siglo XVII y de Italia se irradió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo (siglos XVIII y XIX) el término barroco tuvo un sentido peyorativo, con el significado de recargado, desmesurado e irracional, hasta que posteriormente fue revalorizado a fines de siglo XIX por Jacob Burckhardt y luego por Benedetto Croce y Eugenio d'Ors.